lunes, 3 de marzo de 2014

Para que vuelvas.


Ahora que ya empiezas a alejarte.
Justo ahora apareces de nuevo.
¿Por qué te contradices? Pienso.
No siempre vas a llegarme por tus manos,
aunque quizá sean eternas.
Hay demasiados cuerpos infinitos,
pero ni el tuyo ni el mío.

Mientras te distancias sigues cerca.
Peligrosamente.
Cualquier bus puede llevarme a tu casa
y enseñarme dónde duermes.
Voy a arrastrarte a otro callejón oscuro
cualquier noche.
Puedo arrancarte un pelo
y hacer con él ingeniería genética.
Con tu permiso
y un poco más de tiempo.

Quiero.
Tirar al mar todos tus anillos.
Verlos hundirse.
Arañar. Gritarte.

domingo, 2 de marzo de 2014

Amor a quemarropa y contralógica. La vida al viento.


Y las palabras claritas y la sintaxis sencilla
para que se entere
de que aquí nadie se compromete,
de que aquí nadie arriesga el todo por el todo,
de que aquí la zona de confort no se juega a los dados
ni a las lenguas
ni a los cerebros efervescentes
ni a las manos.

Que se entere de que aquí nadie busca mujeres tigrefláuticas,
mujeres ojerosas,
vasodilatadoras,
que huelen las naranjas que tienes detrás de las orejas.

De que aquí yo no quiero
verdades incontrolables,
puños que se levanten más allá del tejado,
ni rayos que se reflejen fuera de mi ventana.

Nadie apuesta su cabellera
más allá de estas siete paredes
por los pulmones rosados
de una mujer de mercurio
que resbala y se reagrupa
sobre cualquier superficie;
que se achica y ablanda
por la gravedad más despreciable.

Ni una sola persona da un duro
por otra sherpa lunática,
gravitatoria,
azulada,
marina,

descontrolada.

domingo, 23 de febrero de 2014

No es el amor una forma cualquiera de autodestruirse.


Era aquel con el que el colegueo va al infinito
y quise saber si sabía a tigre.
Decidió la diplomacia
y que el tiempo ponga las cosas en su sitio.

Pero con sitio y tiempo en la misma frase
sólo sé escribir velocidad,
y yo ese cromo ya lo tengo.
Y además el tiempo 
ni tiene manos
ni le pone a nadie.

Así acaba la historia 
del chico rojo
y el porro en alto.

Ahora que alguien me diga qué hago
con mis cinco litros de sangre,
esa cosa,
cuánto tiempo hace falta
para que se derrita.



Un día de estos prometo que voy a dejar de hacer el moñas.


Estoy cansada de escribir siempre sobre las mismas mierdas y no aprender nada a cambio. De salir de clase pensando que la siesta ha estado bien pero que qué puta pérdida de tiempo. De automotivarme.

Estoy cansada ya del jodido aguante (escucha la última canción de Calle 13, por favor) y de pasar tantas horas con gente que no daría un duro por ti. Quiero quemarme con quien sea. Prefiero el escozor de después a quedarme con las ganas.



Estoy cansada ya de hacer el gilipollas y de creerme que todos son como a mí me gustaría que fueran. De darme cuenta de que  no hay una mierda donde yo creía que había algo. De que se me caigan los castillos que construyo porque llega el lobo y me los revienta. De tener que seguir viendo al lobo. No aprendo.

Estoy harta de cagarla y de tener ganas de desaparecer (tierratrágameporfita). De interpretar las miradas como me da la puta gana. Recojo mi dignidad del suelo aunque a alguno ya no podré volver a mirarle a la cara (al lobo, por ejemplo). Recojo mi dignidad del suelo. Chau. Me cambio de bar; me voy a bailar con otra gente.

Y la mierda puede llegar con una sola frase. En cinco segundos. Y se me queda cara de idiota y encima me vienen con 'poretica, yo no quería decir eso'.

Recojo mi dignidad del suelo. Chau. Os veo en la próxima copa, en la siguiente canción, en el próximo domingo de sol. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Explotar.


Teatro.
Como la mina misma.
En pocos segundos
tantos muertos a quién le sirven.
En demasiada dinamita
estos cuerpos dónde los enterramos.
Con quién vivían.
A quién lloramos.

Cuadrilla de mineros en La Unión, Cartagena.


martes, 18 de febrero de 2014

Te declaro mi libertad y mis alas.


Ni siquiera tú podrías cortar las alas. Me crecen poco a poco pero fuertemente, a través de la piel. Duele y sangra. Son increíbles e indestructibles, posiblemente de plata inoxidable o acero tóxico o mercurio.

Ni siquiera tú eres capaz de cargarte las aletas. Fulminantes; veloces; llenas de gritos y a veces agua. Pura, cristalina, destilada, fuerte.

Ni siquiera tú puedes cerrar(les) los ojos. Se llenan de lágrimas fluidas, pesadas, resistentes, densas. Se acumulan en las esquinas y observan imperturbables.

Ni siquiera tú puedes arriar las velas. Se mueven por culpa de un viento demasiado fuerte. Ciclogénesis explosiva; desgracias.  No puedes impedir que una barca, movida por músculos humanos, siga a la deriva.


Ni siquiera tú puedes detener el infinito.




lunes, 17 de febrero de 2014

De cómo sembrar el miedo.


A veces me acojono con razón y pienso que un pequeño paso nos separa de una dictadura. Me asusta que haya tantos jóvenes que piensen así y se identifiquen con esto.
Creen que la censura es buena, quieren impedir que pensemos y que hagamos política.
Combaten con violencia la libertad de expresión ('La violencia es el miedo a los ideales de los demás').
Se declaran en contra de la politización de la universidad, pero ellos son la primera organización fascista (recordemos que el fascismo es una corriente política e ideológica).

Me acojono con razón cuando descubro que estos grupos nazis camuflan su verdadera identidad bajo manifiestos en los que incluyen las palabras 'progreso' o 'República'. Me acuerdo de Julio Anguita, que aboga por  sentar las bases de una República de izquierdas con valores bien definidos antes de que desde Europa nos impongan una República liberal. O peor: antes de que llegue una pseudoRepública fascista.

A veces me alivia un poco pensar que estas acciones son aisladas, que el grueso de la población pasa de todo esto, que todo el mundo sale por pies cuando aparecen especímenes semejantes.

Pero con razón me acojono: la pasividad puede dar lugar a un auge de la ultraderecha, como venimos observando en distintos países europeos.

Que nadie piense que reniego del pacifismo. Hay miles de formas de actuar.





'Casi todo lo que haga será insignificante, pero es muy importante que lo haga' 
M. Gandhi.


I got life


'El Estado no se enfrenta nunca intencionadamente contra el sentido del hombre, intelectual o moral, sino contra su cuerpo, contra sus sentidos. No se arma de honestidad o de ingenio superior, sino de mayor fuerza física. Pero yo no he nacido para ser violentado. Y respiraré a mi aire; veremos quién en más fuerte'.

H. D. Thoreau, La desobediencia civil.


domingo, 16 de febrero de 2014

Hundirnos.


Qué queréis hacer, pero hacer de verdad qué
queremos
con toda nuestra insaciedad y hasta mancharnos
hundirnos
y seguir escarvando
qué queremos
decid algo gritad
alguien
que el nombre de este dolor no se escribirá en vano,
que servirá aunque sólo sea para secar una gota de sudor en la próxima guerra,
sea esta el pan o el amor, el pecado o la sangre.

Pero que sea.

Escandar Algeet, otro neorrabioso.


Que somos la generación mejor preparada, dicen.
Que si la generación del botellón, dicen.
Ni-nis y de la era de la tecnología.

Pero ni lo uno ni lo otro:
otra generación más,
ni más ni menos revolucionaria,
ni más ni menos inteligente,
ni más ni menos de derechas.

No tenemos ninguna idea clara,
ni nos importa,
queremos sobrevivir, vivir, ir
a todas partes y a ninguna.
Aprender la felicidad en el borde mismo del abismo.
Gritar y negarlo todo.
Hundirnos.




viernes, 14 de febrero de 2014

Mala digestión; buena vida.

'...defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y de las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos...'

Hoy es uno de esos días
en los que la digestión del anterior no me deja seguir adelante.

Días de esos en los que lo recuerdos de ayer te hacen sonreir continuamente
y se te pasa la mañana
y tú como un tonto delante de los apuntes
y el infinito mirándote directamente a los ojos.

El folio en blanco te interroga,
pero no crees deberle explicación alguna.

'Es que ayer las personas, el tiempo, los autobuses y la vida salieron bien sin que yo lo esperara'
le confiesas finalmente.
'Déjame respirar,
esto es la vida
y tengo muy pocos años
antes de que me invada la burocracia'.

'All the world's a stage'


A veces 200 palabras no dan para mucho y parece que lo único que importaba hace unos días ya no es importante. Reivindico el derecho a cambiar a cada instante, a crear escenas nuevas en cada momento de esta nuestra vida.



http://elpais.com/elpais/2014/02/12/opinion/1392227561_546535.html
Y una vez más se demuestra que en España solo triunfan los ignorantes.