A veces me acojono con razón y pienso que un pequeño paso nos separa de una dictadura. Me asusta que haya tantos jóvenes que piensen así y se identifiquen con esto.
Creen que la censura es buena, quieren impedir que pensemos y que hagamos política.
Combaten con violencia la libertad de expresión ('La violencia es el miedo a los ideales de los demás').
Se declaran en contra de la politización de la universidad, pero ellos son la primera organización fascista (recordemos que el fascismo es una corriente política e ideológica).
Me acojono con razón cuando descubro que estos grupos nazis camuflan su verdadera identidad bajo manifiestos en los que incluyen las palabras 'progreso' o 'República'. Me acuerdo de Julio Anguita, que aboga por sentar las bases de una República de izquierdas con valores bien definidos antes de que desde Europa nos impongan una República liberal. O peor: antes de que llegue una pseudoRepública fascista.
A veces me alivia un poco pensar que estas acciones son aisladas, que el grueso de la población pasa de todo esto, que todo el mundo sale por pies cuando aparecen especímenes semejantes.
Pero con razón me acojono: la pasividad puede dar lugar a un auge de la ultraderecha, como venimos observando en distintos países europeos.
Que nadie piense que reniego del pacifismo. Hay miles de formas de actuar.
'Casi todo lo que haga será insignificante, pero es muy importante que lo haga'
M. Gandhi.
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