sábado, 13 de junio de 2015

El Carmolí: Fallecimiento

El Carmolí: Fallecimiento: El pasado miércoles, 3 de junio del corriente, ha fallecido en Murcia nuestra vecina MARÍA ALICIA MONTEAGUDO ROS, de la calle Monte Teide Nº...

lunes, 3 de marzo de 2014

Para que vuelvas.


Ahora que ya empiezas a alejarte.
Justo ahora apareces de nuevo.
¿Por qué te contradices? Pienso.
No siempre vas a llegarme por tus manos,
aunque quizá sean eternas.
Hay demasiados cuerpos infinitos,
pero ni el tuyo ni el mío.

Mientras te distancias sigues cerca.
Peligrosamente.
Cualquier bus puede llevarme a tu casa
y enseñarme dónde duermes.
Voy a arrastrarte a otro callejón oscuro
cualquier noche.
Puedo arrancarte un pelo
y hacer con él ingeniería genética.
Con tu permiso
y un poco más de tiempo.

Quiero.
Tirar al mar todos tus anillos.
Verlos hundirse.
Arañar. Gritarte.

domingo, 2 de marzo de 2014

Amor a quemarropa y contralógica. La vida al viento.


Y las palabras claritas y la sintaxis sencilla
para que se entere
de que aquí nadie se compromete,
de que aquí nadie arriesga el todo por el todo,
de que aquí la zona de confort no se juega a los dados
ni a las lenguas
ni a los cerebros efervescentes
ni a las manos.

Que se entere de que aquí nadie busca mujeres tigrefláuticas,
mujeres ojerosas,
vasodilatadoras,
que huelen las naranjas que tienes detrás de las orejas.

De que aquí yo no quiero
verdades incontrolables,
puños que se levanten más allá del tejado,
ni rayos que se reflejen fuera de mi ventana.

Nadie apuesta su cabellera
más allá de estas siete paredes
por los pulmones rosados
de una mujer de mercurio
que resbala y se reagrupa
sobre cualquier superficie;
que se achica y ablanda
por la gravedad más despreciable.

Ni una sola persona da un duro
por otra sherpa lunática,
gravitatoria,
azulada,
marina,

descontrolada.

domingo, 23 de febrero de 2014

No es el amor una forma cualquiera de autodestruirse.


Era aquel con el que el colegueo va al infinito
y quise saber si sabía a tigre.
Decidió la diplomacia
y que el tiempo ponga las cosas en su sitio.

Pero con sitio y tiempo en la misma frase
sólo sé escribir velocidad,
y yo ese cromo ya lo tengo.
Y además el tiempo 
ni tiene manos
ni le pone a nadie.

Así acaba la historia 
del chico rojo
y el porro en alto.

Ahora que alguien me diga qué hago
con mis cinco litros de sangre,
esa cosa,
cuánto tiempo hace falta
para que se derrita.



Un día de estos prometo que voy a dejar de hacer el moñas.


Estoy cansada de escribir siempre sobre las mismas mierdas y no aprender nada a cambio. De salir de clase pensando que la siesta ha estado bien pero que qué puta pérdida de tiempo. De automotivarme.

Estoy cansada ya del jodido aguante (escucha la última canción de Calle 13, por favor) y de pasar tantas horas con gente que no daría un duro por ti. Quiero quemarme con quien sea. Prefiero el escozor de después a quedarme con las ganas.



Estoy cansada ya de hacer el gilipollas y de creerme que todos son como a mí me gustaría que fueran. De darme cuenta de que  no hay una mierda donde yo creía que había algo. De que se me caigan los castillos que construyo porque llega el lobo y me los revienta. De tener que seguir viendo al lobo. No aprendo.

Estoy harta de cagarla y de tener ganas de desaparecer (tierratrágameporfita). De interpretar las miradas como me da la puta gana. Recojo mi dignidad del suelo aunque a alguno ya no podré volver a mirarle a la cara (al lobo, por ejemplo). Recojo mi dignidad del suelo. Chau. Me cambio de bar; me voy a bailar con otra gente.

Y la mierda puede llegar con una sola frase. En cinco segundos. Y se me queda cara de idiota y encima me vienen con 'poretica, yo no quería decir eso'.

Recojo mi dignidad del suelo. Chau. Os veo en la próxima copa, en la siguiente canción, en el próximo domingo de sol. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Explotar.


Teatro.
Como la mina misma.
En pocos segundos
tantos muertos a quién le sirven.
En demasiada dinamita
estos cuerpos dónde los enterramos.
Con quién vivían.
A quién lloramos.

Cuadrilla de mineros en La Unión, Cartagena.


martes, 18 de febrero de 2014

Te declaro mi libertad y mis alas.


Ni siquiera tú podrías cortar las alas. Me crecen poco a poco pero fuertemente, a través de la piel. Duele y sangra. Son increíbles e indestructibles, posiblemente de plata inoxidable o acero tóxico o mercurio.

Ni siquiera tú eres capaz de cargarte las aletas. Fulminantes; veloces; llenas de gritos y a veces agua. Pura, cristalina, destilada, fuerte.

Ni siquiera tú puedes cerrar(les) los ojos. Se llenan de lágrimas fluidas, pesadas, resistentes, densas. Se acumulan en las esquinas y observan imperturbables.

Ni siquiera tú puedes arriar las velas. Se mueven por culpa de un viento demasiado fuerte. Ciclogénesis explosiva; desgracias.  No puedes impedir que una barca, movida por músculos humanos, siga a la deriva.


Ni siquiera tú puedes detener el infinito.