sábado, 16 de noviembre de 2013

Aquí se juega a todo o se juega a nada.

''O sea,
resumiendo,
estoy jodido y radiante
y también
viceversa.''

Mario Benedetti,el poeta de la mente preclara.



La nueva generación de poetas neorrabiosos no la he creado yo, no la he nombrado yo, y, sin embargo, existe. Está claro. Y están todos locos.

Son jóvenes (o viejos jóvenes) que escriben con los dientes y las garras. Vierten ácido sobre Apollinaire, Quevedo y Machado, a los que veneran cada noche desde su altar (que no es otro que el boli o el Word o la pared o el blog o la piel).

Los nuevos poetas neorrabiosos son y no son perroflautas (son todos tigreflautas, eso sí), apoyan la revolución, se las suda la revolución. No dibujan sus tigres porque no saben, pero tienen amigos que pintan panteras (que son aún más elegantes).


Esta gente se alimenta a deshoras o no se alimenta. A veces siguen rutinas implacables. Juegan a todo o nada. Follan bien y sin prisa o no follan. También quedan algunos que follan a medias. No les gustan las medias tintas y escriben con bolis llenos de tinta hasta la mitad.

No se entienden ni ellos.
Y qué.

A mí me molan los poetas neorrabiosos.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Miraquelindo


Puedes pasarte la vida entera mirando la flor del calabacín y comiendo puré de calabacín.



miércoles, 13 de noviembre de 2013

De mi habitación a la libertad y vuelta.




No más cafés en terrazas con vistas, que pareces un puto neorromántico,
puntualidad no, haz como si no te interesara,
ni noches de sexo sin dormir, no me calientes.


Guasaps con tildes no, que me enamoro.




martes, 12 de noviembre de 2013

Comer o ser comido.





Leí en L'Express que hay quien piensa que casarse por la Iglesia da cierta solidez al matrimonio. Y que en las parejas mixtas la forma de cocinar los alimentos es uno de los principales temas de discusión.

Me di cuenta de que lo menos importante ES lo importante.
Me di cuenta de que el estomago es importante.
De que nos gusta comer.
Y que nos coman. O no.

Quién sabe.

Yo también me canso a veces de subir escaleras y me siento entonces con las piernas cruzadas.


Sigue solo. Yo ya no puedo más.
Hoy he subido siete veces las mismas escaleras y las piernas me pesan. Mucho. Sobre todo cuando tengo que volverlas a bajar.

Y si no estoy de pie no es porque no quiera. Es sólo que intentaba ver el mundo desde arriba, pero lo más alto que he conseguido llegar ha sido a la torre. Y desde la torre sólo veo el parque, mi casa, el instituto de mi hermano, un perro, alguien corriendo detrás. Esta torre, ya ves, no es lo suficientemente alta.

Mañana pienso seguir subiendo. Pero hoy ya no.
Hoy no me quedan fuerzas para salvar el mundo.

Y aquí me tienes, otra vez de piernas cruzadas.



lunes, 11 de noviembre de 2013

Que alguien me diga cómo llego a Villalba.

Y otra vez la estructura de las proteínas,
los guasap que interrumpen,
los "Hola, ya he llegado"
y los blogs de poesía.

Entremedias como. Y Alice Munro.
No quiero ver las noticias porque que jodan a otro.
Y mañana lunes.




domingo, 10 de noviembre de 2013

Tenían 20 años y estaban locos


Sabes que ese domingo íbamos a por todas
que el café estaba rico, pero sólo era una excusa,
y yo no podía creerme que me estuviera encontrando, por segunda vez en 2 días,
con la enfermedad (esa que sale de las bocas).

Y si andamos tanto fue porque yo no pensaba
(¿tú pensabas?)
que otra vez volvería a coger el tren
sin llevarme nada a cambio.

Ni siquiera perseguimos a nadie a escondidas por Atocha,
ni siquiera llegué a contarte toda la verdad.
Línea 9 y a casa.

¿Por qué hemos tardado tanto?
Quiero saber ya por qué coño nos hacemos viejos.
Cada domingo.