La verdad es que anoche entramos en un bar donde no había sitio para nosotros. Conocíamos a la saxofonista y eso era todo. Y volví a casa pronto y esta mañana me ha despertado el ruido de la puerta de mi casa al cerrarse. Y otra vez me he visto tirada en el sofá haciendo planes de futuro, los mismos que hice ayer y en los que no entraba el sillonball de hoy.
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