jueves, 5 de diciembre de 2013
miércoles, 4 de diciembre de 2013
martes, 19 de noviembre de 2013
Guardaba preguntas dentro.
Ahora
sí. Ahora ya sí que estaba resignada a observar el paso de los días desde la
barrera. Se había acostumbrado tanto a la rutina, tan profundamente, que la
rutina se le había metido en las pequeñas cavidades que quedan dentro de los
huesos, estaba dentro de sus órganos huecos. Nada le sorprendía: ni los
huracanes, ni las muertes, ni el hambre, ni las manifestaciones, ni los besos,
ni los monos, ni los disfraces. Observaba indiferente el paso de los días. No
se paraba a pensar en lo elegantes que resultaban las manos de Isaac cuando
pasaba las páginas de los libros o cuando cocinada algo sencillo para cenar.
Comía sin gracia, sin avaricia, sin prisa y sin ganas. A veces ni siquiera
comía. Él tenía que recordarle muchas veces que había que hacer la compra, porque la nevera temblaba y hacía eco. Podía pasar días enteros leyendo y no
sacar ni una sola conclusión de aquellos libros gordos o flacos, pero siempre
de encuadernación barata, que poblaban su mesilla. Su mesilla era un bosque, su
cabeza era un bosque, sus ojos eran un bosque durante aquellos meses. Hablar
con ella era como intentar hacerse paso en ese bosque: uno se cansaba antes de
llegar al final de la primera frase. Al principio ella divagaba sin parar
aunque sabía que no la escuchaban. Luego dejó de hablar.
Una
tarde de niebla, Isaac volvió a la casa y se la encontró desmayada en la
salita. Había un pequeño charco de sangre espesa y una aguja en el suelo. Su
boca había quedado a medio coser. Parece que por fin había encontrado la respuesta.
lunes, 18 de noviembre de 2013
There's something that drives me wild.
A gusto con la vida.
A punto de comerte la boca.
A bailar,
a-hora.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Steal some covers, share some skin.
''Y para recordar por qué he vivido.''
Juan Ramón Jiménez
El mar te salvará en verano.
Hasta entonces, aguanta.
Piensa que la vida vale mucho y pesa poco,
que el amor y el viento van de la mano.
El mar te asusta cada invierno.
¿Recuerdas el agua fría mojándote las piernas?
Sabes que el viento escuece,
que yo te quiero.
Que vuelva el verano,
el mar pequeño,
Quiero llevarte allí donde alcanzan mi memoria
y mi mirada
Para que aprendas que el mar es tuyo
(también mío),
para que veas con tus ojos
(y no me creas)
que todo
(también el azul, también el amor, también el viento)
se acaba.
sábado, 16 de noviembre de 2013
Aquí se juega a todo o se juega a nada.
''O sea,
resumiendo,
estoy jodido y radiante
y también
viceversa.''
Mario Benedetti,el poeta de la mente preclara.
La nueva generación de poetas neorrabiosos no la he creado yo, no la he nombrado yo, y, sin embargo, existe. Está claro. Y están todos locos.
Son jóvenes (o viejos jóvenes) que escriben con los dientes y las garras. Vierten ácido sobre Apollinaire, Quevedo y Machado, a los que veneran cada noche desde su altar (que no es otro que el boli o el Word o la pared o el blog o la piel).
Los nuevos poetas neorrabiosos son y no son perroflautas (son todos tigreflautas, eso sí), apoyan la revolución, se las suda la revolución. No dibujan sus tigres porque no saben, pero tienen amigos que pintan panteras (que son aún más elegantes).
No se entienden ni ellos.
Y qué.
A mí me molan los poetas neorrabiosos.
jueves, 14 de noviembre de 2013
Miraquelindo
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